Aprendiendo acerca de la atención a víctimas de violencias sexuales

Mi primera labor como cooperante con GENFAMI, organización socia del IBCR, fue llevar algunos módulos de la capacitación virtual que realizó para OIM sobre la Atención Integral en Salud de Víctimas de Violencias Sexuales dirigida a profesionales de la salud.

El curso, completamente virtual, busca generar los conocimientos necesarios y fortalecer las capacidades de los profesionales que atiendan a víctimas de violencias sexuales con el propósito de garantizar que los prestadores de servicios de salud implementen adecuadamente la actualización al Protocolo de Atención Integral en Salud a Víctimas de Violencia Sexual del Ministerio de Salud y Protección Social.

Acerca de GENFAMI

Esta capacitación cubre una de las líneas de trabajo clave de GENFAMI : las violencias basadas en género (VBG). Poder participar del proceso de aprendizaje me permitió apoyar de mejor forma la labor para la prevención de dichas violencias para niñas, niños y mujeres, al igual que cualquier persona que pueda ser violentada por no cumplir con los roles de género socialmente impuestos.

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El curso fortaleció conocimientos, competencias y habilidades para una adecuada atención de casos de violencias sexuales en las siguientes áreas :

  • Profundización de conocimiento para el diagnóstico y atención en salud física y salud mental de las personas víctimas de violencia sexual.
  • Fortalecimiento del conocimiento sobre los procesos de los casos de violencia sexual, analizando y aplicando las acciones necesarias de acuerdo con los contextos locales.

Para poder desarrollar las capacidades adecuadas para la atención de víctimas de este tipo de violencias, hay que primero establecer el contexto social en el cual se han naturalizado creencias, prácticas y dinámicas sociales, generando relaciones de poder. Las violencias basadas en género están específicamente ligadas a creencias propias de una sociedad patriarcal que dicen que los hombres y las mujeres tienen roles asignados en la sociedad y, por lo tanto, se pueden desenvolver solo dentro de estos contextos establecidos.

Para poder cumplir su cometido el curso no solo busca fortalecer capacidades técnicas, sino también llevar a los participantes a cuestionar muchas de sus creencias. Por ejemplo, esta participante de Cartagena comentó:

“Importante todo este proceso que nos permite identificar y desaprender como personas, mujeres, hombres y profesionales muchos estereotipos y prácticas... lo que contribuye a que se logre realmente el fortalecimiento de los procesos de atención a víctimas realmente acorde a las necesidades de las víctimas.”

Esto nos lleva a reforzar cómo para poder atender adecuadamente a las víctimas de violencias sexuales, los profesionales deben primero ser capaces de ponerse en los zapatos de la persona y sensibilizarse acerca de las causas que hay detrás de la agresión, pero también entender la gran importancia detrás de la respuesta de la persona que escucha el testimonio es fundamental para determinar si la víctima entra en un proceso de sanación y supervivencia del hecho, o si más bien vuelve a caer en el ciclo de violencia. Un comentario de una participante del Municipio de Santa Marta refleja un reconocimiento de esta tendencia cultural de culpabilización de la víctima:

“Es importante quitar el estigma de algunos sectores de la sociedad de que cuando se es víctima se hizo algo para provocar al agresor ya que esto hace que algunas veces incluso de forma inconsciente se culpe a la víctima de lo sucedido como por ejemplo preguntando donde estabas, que hacías ahí, porque a esa hora o vestida de esa forma etc.”

Dentro de las recomendaciones que brinda GENFAMI para continuar fortaleciendo la labor de estos profesionales están :

  • Desarrollar intervenciones en salud mental que den respuesta a las necesidades de las personas migrantes, de comunidad de acogida o víctima del conflicto armado.
  • Generar nuevas estrategias de gestión de casos y trabajo con las comunidades en el marco de la actual situación de emergencia sanitaria generada por el COVID-19.
  • Construir modelos de intervención, tomando en cuenta los diferentes entornos y contextos en los que se ve inmersa una víctima, al igual que sus redes sociales o de apoyo y sus áreas personales (social, laboral, afectiva, etc.).
  • Continuar con procesos de actualización y certificación de prevención y atención de las VBG con énfasis en violencias sexuales.

 

 

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